Misc, cumples

Esto escribió mi hermana mayor hace unos días. Llore hasta el culo.

Tengo grabada la imagen de mi hermano cuando nació Manuel. Yo estaba acostada en la cama de la habitación, la cuna a mi derecha, la habitación medio en penumbras. Era de noche y había mucha gente, aunque no me acuerdo quiénes en ese momento. Y Juan se acercó, me abrazó y me dijo “Ya sos mamá”. La frase era bastante más que eso. Tenía años de historia para atrás, pero -sobre todo- era una frase hacia adelante.

No recuerdo haber estado más nerviosa que hace un año, el día que nació Valentina, pero antes de que naciera. Recuerdo esa tarde como algo eterno, donde conté baldosas, tranquilicé a unos y otros, vi la sucesión infinita de una musical de Elvis Preasley, La familia Ingalls, La mujer biónica y Columbo en el Retro de la sala de espera… Fue mucho, mucho después de horas y horas, cuando lo vi ahí, atrás del vidrio, con Valen envuelta en un sinfín de sabanitas muy blancas. Lo vi y -aunque no se lo dije- pensé “Ya sos papá”.

Entonces pasó un año, y hay fiestas, y tortas, y primos pastoreando por el jardín y fotos y piñatas y festejos… y entonces pienso que una de las mejores cosas que hicieron mis padres es habernos criado como hermanos reales. Y que hay muchos motivos para festejar, y construir otra historia, única… que no se repite

A la mañana, crónica

Hoy tengo un día raro, un día notepongasazul. Algunas cosas no están del todo bien, imagino que tiene que haber un acomodamiento a nuevas situaciones. El cansancio y los nervios tampoco ayudan.

Esa tristeza me acompaño toda la noche y lo que va del día. Creo que la tristeza es algo que no le deseo a nadie.

Mi hija me cambia, me modifica, te hace jugar en otra división, en otro plano. Te saca una sonrisa donde hay una lágrima. Te trasmite dulzura incluso en esos momentos donde no la tenés y logra que todo gire en torno a ella, que el resto de las cosas sea superflua, que no importe.

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Fin de semana, espejo, crónica

Leo un post muy interesante en Padre por primera vez, el cuál me voy a apropiar.

“Le das amor recibís amor, le das violencia recibís violencia”

Mi mujer y yo tuvimos una semana complicada, muchos nervios, algunos cambios y situaciones nuevas. Cuándo uno es padre todo el tiempo está aprendiendo, y ese aprendizaje a veces es simple pero a veces no.

Valentina tuvo un fin de semana tremendo, uno de esos (y tal vez suene cruel) donde deseas volver el tiempo atrás y estar con tu mujer en la playa, solos. También es cierto que una sonrisa de la mocosa te cambia todo, y el mundo vuelve hacer el mismo, pero más lindo.
Mi hermana me dijo: – Los chicos absorben todo, así que tal vez por eso Valentina este molesta.
Cómo dice Padre por primera vez

“Le das amor recibís amor, le das violencia recibís violencia”

Vuelta al trabajo

La semana pasada volví a trabajar. Estuve un mes de vacaciones (cómo puede ser tanto tan poco). El 15 de noviembre nació Valentina, mi hija y me tome 32 días (mas menos) para quedarme en mi casa y verla crecer. Es impresionante como todos los días crece un poquito más.

En algunas de las horas nocturnas que estuve despierto (la verdad que no fueron muchas, mi mujer es una diosa con ese tema y me deja dormir) reflexionaba sobre la cantidad de días de licencia tanto para el padre como para la madre.

A mi me corresponden, sin vacaciones, dos días de licencia. Es decir, salíamos de la clínica y al otro día tenía que ir trabajar, una locura. Es cierto que el hombre no pone el cuerpo por ende no tiene puntos, ni da de teta ni nada de eso. Pero realmente cuánto más fácil para la madre si hay un padre que al menos le puede servir un vaso de agua fresca. La madre en cambio tiene tres meses, por lo cual la premisa de tomar teta al menos hasta los seis se empieza a complicar. Es cierto que se puede sacar leche y guardarla en la heladera para que un abuelo, tío/a o alguien pueda alimentar a la pequeña bestia. Pero es insano, para todos. Sinceramente comprendo a los empresarios o a los dueños de fábricas o a los jefes, pero de todos modos creo que es casi inhumano. Dos días al padre y 90 a la madre me parece criminal.

Mi primer día de trabajo pensaba que era lo que más extrañaba (no vale mi hija) de estar en mi casa. La conclusión fue rápida, andar en bermudas. :)

Ser padre es algo hermoso, incomparable y muy difícil de explicar. Me preguntaba mi amiga LB como es vivir con Valentina y uno deja de ser el centro (exceptuando tal vez mi suegra ), deja de importarse a si mismo. Ya no importa como oles, o si estás peinado o si tenés vómito en la cabeza, lo único que te importa es que se le pasen los cólicos a tu hijo para que se sienta bien.

Perdón por el sentimentalismo barato, pero necesitaba contar algunas cosas.

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