La promoción

Estaba tranquilo, el tren – super top – tiene el baño más limpio que el de casa, enchufes, restorán pero sobre todo wi-fi. Hice mal los calculos cuando saqué el pasaje, sabía de antemano que se definía todo en la 19 pero, tal vez por la esperanza de que se resolviera antes, elegí esta fecha de vacaciones.
A mitad de torneo supe que contra los sanjuaninos se definía todo. Cálculos, cálculos y cálculos pero sobre todo juego, no me permitía pensarlo diferente.
Anoté en un calendario todas las fechas, inclusive el receso por la selección. Sabía que se iba a jugar un domingo, sabía que iba a estar viajando de Washington a New York y sabía que el tren tiene wi-fi. Estaba, en cierto modo, tranquilo. Viaje de poco más de tres horas, miro el partido en el tren: eso pensé durante seis semanas en Baires.
Pero llegó el domingo. Ese domingo me di cuenta de que en el tren sólo podría mirar el primer tiempo y después, quién sabe del después. Ese domingo miré con Ella cinco capítulos de In treatment. Así me sentía, en terapia, pero la otra, la intensiva. Cuándo faltaron 10 minutos para que empezara el partido, intenté conectarme, pero el wifi andaba muy pero muy lento. Con el teléfono tuve mejor suerte. Viví así el primer tiempo, siguiendo mi lista tuitera. Si aparecían más de 8 tuits de una era que algo había pasado. La historia del primer tiempo la conocen todos, gol de Godoy Cruz, empate de Rafaela, gol de San Martín, empate cuervo y caída abrupta de Banfield. Por lo que leía Rafaela zafaba de todo y nosotros dependíamos de nosotros, pero San Martín estaba mejor. El tren me dio vida hasta el final del primer tiempo, después chau Wifi. Me subí a un subte, no wifi, me bajé, no wifi, paré en un hotel, no wifi. Hasta que vi un Starbucks, Wifi gratis, cruce dos veces y leí el gol de Kanemann. Ella me vio apretar el puño desde enfrente, estaba tranquilo pero faltaban por lo menos 35 y  nos teníamos que ir. Me dije: en el aeropuerto compro una tarjeta prepaga y listo. Tomé el subte y el tren hasta allá, esto demoró más de una hora. No había Wifi en ningún lado. me conecto en el aeropuerto, tranquilo, van ganando. Eso pensaba pero era San Lorenzo, era este San Lorenzo. Tampoco pude conectarme en el JFK, la página para hacerlo estaba caída, la red Free Public Wifi tampoco andaba. No sé cómo pero en uno de los intentos entró un WhatsApp de mi cuñada “Dice mamá que se salv…” llegué a leer, nunca más cargó ese mensaje. Me tranquilicé, tuve 4 letras que, como el lunes feriado, prolongaban la agonia. Cuatro letras que me dieron diez horas de viaje con cierta tranquilidad. Llegué a Chile, compré La Tercera. En un recuadrito leí, San Lorenzo jugará la promoción el próximo jueves con Instituto. Me volvió el alma definitivamente al cuerpo. Hoy es martes. Ya estoy nervioso.

Room 23 :: crónica

Please, come here.

Así conocí el Room 23 del aeropuerto JFK, donde la gente de migraciones te manda cuando “algo no le cierra”. 30 minutos ahí dentro parecen una eternidad, casi tanto como cuando estás ganando uno a cero y adicionan 5 más y en esos minutos te empataron.

Los tres sellados que tiene mi pasaporte tuvieron dificultades: Barcelona – Porto de Galinhas – Nueva York. Gracias Randazzo!

Para ser optimista el equipaje nos espero a nosotros.

Volviendo, crónica

Hace mucho que no escribo acá. Más de dos años, algunas cuestiones personales lo hicieron más complicado pero sobre todo que inicié el primo cercano y lejano de este blog. Algunas cosas del cercano las replicaré pero intentaré mantener la filosofía que tuvo siempre este blog: ese popurrí de cosas llamadas, video, cine, series, fotografía, escritura y otras yerbas que me gustan ver y hacer.

Eso, bienvenidos de vuelta

Crónica, la explosión del Challenger

El 28 de enero de 1986 es uno de los días que, sin duda se recuerda como, el de una de las mayores tragedías en la historia aeroespacial. A los 73 segundos de su despegue, el transbordador espacial Challenger explota en el aire y mueren sus siete tripulantes.

Ese día es uno de los pocos que tengo recuerdos de mi mamá, fallecida ese año. Yo todavia no había cumplido los 9 y mi mamá tenía 38 39. Estabamos en Barrio Norte, podría asegurar que en la calle Arenales comprando zapatos para ella. Recuerdo haber escuchado por radio el accidente o ver la explosión por la tele. Seguramente no tuve siquiera la menor idea de lo que había pasado, para mi había explotado un cohete en el cielo, lo que si recuerdo que uno de los tirpulantes era una maestra y que nos fuimos sin zapatos. Mi hermana me acaba de sumar más información. Luego de la zapatería la fuimos a buscar a Córdoba y Paso, a lo de una amiga

Ese día Jack Moss, un videoaficionado de Florida estrenaba su filmadora con la cuál, de pura casualidad, registró el accidente.

Lo vi en: ALT1040

Más crónicas en No te pongas azul

Aniversario, crónica

Hoy se cumplen 13 años de la muerte de mi papá.
Hace 5 años y medio le escribí esta canción.

Asando la vida

El fuego tempranero
amanecer dormido
despiertan muchas cosas
rencores y hasta olvidos

El fuego siempre quema
aunque se haya apagado
cenizas de nosotros
los miedos del pasado

El fuego ya consume
el fuego ya se lleva
el fuego ya no abriga
el fuego ya no espera

Los miedos se transforman
y ya no son los mismos
si del otro lado
el viejo está dormido

El aire no es tan puro
el reloj detenido
la mesa está vacía
la tierra está vencida

Las brasas ya no arden
la llama no es tan viva
Las brasas ya no arden
la llama no es tan viva

El fuego ya consume
el fuego ya se lleva
el fuego ya no abriga
el fuego ya no espera

Tristezas de un doble AA, crónica

ADVERTENCIA: si querés que te cague el día, seguí leyendo

Que todo bien es pequeño, que toda la vida es sueño y que los sueños, sueños son. Esa es
la añoranza en la que pensaba el otro día, es decir, lo que quiero y no. Quiero cosas del pasado pero no quiero el pasado. ¿Se puede convivir con eso? Uno giró tanto y tanto, e insultó y se quejó y se llenó las boca de palabras. Y ahora, que hacemos con eso, todo a la basura. ¿Como conviven dos ideas a priori opuestas? Ya se, nada es tan grave, la convivencia es posible, pero se añora el ruido, me siento como es atado a un destino errante.


* * *

Es raro esto de las fechas, se supone que uno hace terapia para eso pero también se supone
que el viento o el tiempo, se lleva todas las heridas que no dejan de sangrar. Mi mamá se murió en el 86, no pudo ver el gol de Diego y tenía 39 años, hace un tiempito hubiera cumplido 62 y dentro de unos días ya van 23 años de su muerte. Pufff, Sabina cantaría 23 inviernos. La ecuación con mi papá es similar pero hay que restarle 10 años. Vivió hasta los 49, un cáncer de pulmón se lo llevo como Katrina a New Orleans, lo bueno es que se pudo despedir. Esa imagen, la de su despedida, sobre todo con mi hermanita, es de las más bellas que me quedaron. En unos meses se cumplen 13 años de su muerte. Decía, es raro lo de las fechas porque inevitablemente están ahí. Se suceden año tras año y lastiman, en silencio, sin avisar.

* * *

Este post lo escribí miles de veces, miles de pasos y retiros, es decir, se todo lo que me pasa, con vos, con él y con aquel, lo que no tengo claro es lo que pasa conmigo o tal vez lo sepa demasiado. Como leí el otro día que cantaba Lennon “life is what happens to you while you’re busy making other plans”.

* * *

Esta vida no es linda pero es buena nena


* * *

Más crónicas en No te pongas azul

Viejo sol

Y miro el camino, tanto tramo recorrido, tantas noches, tantos días, tantos llantos y alegrías
y desde el fondo de mi copa tus ojos de vino me dicen…
No abandones el camino, bienvenido a casa que este sol es peregrino pero debe descansar.
Dame tu dolor en la boca, cambiate la ropa y vamos a cenar
mañana volvemos a andar
La esperanza no nos faltará….

Madreselva
DC

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